Nací en Lanús, provincia de Buenos Aires, el 18 de mayo de 1984, en el seno de una familia de no-músicos. Hasta ese entonces el único contacto que ellos habían tenido con la música había sido la adquisición por parte de mi tío abuelo José de un piano. Él, enfermero de profesión, había querido toda la vida estudiar este instrumento, finalmente en el año 1962 a la edad de 44 años pudo concretar la deuda pendiente. José y mi mamá Graciela vivían en la misma casa, como había que aprovechar el piano, la mandaron a estudiar a ella también, la verdad es que en aquella época los métodos pedagógicos para enseñar el instrumento eran bastante tediosos y muy diferentes de lo que son hoy en día, así que aproximadamente hacía el año 1972 la tapa del piano se cerró y quedó dormido por bastantes años.
Durante mi niñez, cada vez que iba a la casa de mi abuela, lo primero que hacía era ir a la habitación donde se encontraba el piano, le abría la tapa y comenzaba a bajar las teclas una por una para descubrir los sonidos. Si tocaba muchas teclas a la vez o demasiado fuerte, mi tío José se fastidiaba porque pensaba que lo iba a romper, y no me permitía seguir tocando.
Ante la fascinación que causaba el instrumento en mí, a la edad de 8 años mi mamá comenzó a mandarme a un taller de música coordinado por la Prof. Ma. Inés Ferrero, allí tenía una clase semanal de 15 minutos de piano (los primeros dos años, los dos siguientes era de media hora) y una clase de taller musical grupal. Durante los 4 años que asistí era medio complicado el tema de la práctica, el piano seguía estando en lo de mi abuela y nosotros no vivíamos tan cerca, así que sólo una vez a la semana, por lo general los días domingos, tenía oportunidad de hacerlo.
A los 13 años me rebelé y no quise ir más, por suerte la rebeldía duró tan solo un año, fue entonces cuando me dí cuenta que si no tocaba el piano me faltaba algo, sentía un vacío.
Completamente decidida en el año 1998 ingresé en el Conservatorio Provincial de Música “Julián Aguirre” allí seguí mis estudios con la Prof. Cecilia Mettler, formé parte del coro de jóvenes institucional, comencé a dar los primeros paso “en serio” en mi formación musical. Los años que fui estudiante de este conservatorio fueron lejos los mejores, los disfruté muchísimo, guardo un muy grato recuerdo de mis compañeros, profesores y toda la institución de la cual en algún momento me gustaría volver a formar parte.
Los años pasaron y cuando finalicé mis estudios secundarios, se me planteó la duda sobre qué seguir estudiando, estaba más que claro que la música formaba una parte muy importante de mi vida, aún así, también tenía otros intereses e inquietudes que rondaban por mi cabeza (y, debo decirlo, hasta el día de hoy siguen allí), finalmente la decisión fue seguir estudiando música. No obstante sentía que necesitaba un cambio, si bien en “el Aguirre” me sentía muy cómoda y a gusto, sabía por comentarios que el viejo “Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo” (en la actualidad dependiente del Instituto Universitario Nacional del Arte) era el lugar por excelencia para convertirse en músico profesional.
Allí me embarqué, rendí el examen de ingreso al curso pre universitario en vez de presentar equivalencias para ingresar, porque sentía que tenía algunos (bastantes) agujeros que rellenar que luego no iban a beneficiarme. Pasado el examen de manera satisfactoria, y tras un año de cursada de dicho ingreso ya por fin era parte del “López Buchardo”.
Comencé mis estudios de piano con la Prof. Sandra Federici, quien fue mi guía durante todos los años que cursé allí (y luego mi tutora de tesina). Otros profesores que fueron parte de mi formación y me gustaría destacar son: en Armonía Prof. Ofelia Carvajal, en Contrapunto e Interpretación de la Música Contemporánea Prof. Santiago Santero, en Música de Cámara los Prof. Oscar Piluso, Andrés Gerszenzon y Eduardo Cazaban Debat, en Acústica y Música Asistida por Ordenador Prof. Pablo Freiberg, en Historia de la Música Prof. Julio García Cánepa. Todos ellos dejaron en mi enseñanzas musicales y extramusicales que calaron profundo.
Aunque, debo decirlo, no fueron fáciles los años que pasé en el IUNA, así como hubo profesores que voy a recordar para siempre hay otros tantos de los que ya me he olvidado, fui cursando y aprobando las materias pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa. En el medio de todo eso me fue ocurriendo lo que a cualquier adolescente que se convierte en adulto, responsabilidades, trabajo, aciertos y desaciertos, lo bueno fue que aunque a veces tuve algunas dudas siempre seguí.
Durante estos años comencé a experimentar lo que es tocar en público, formar parte de una audición , dar un concierto. Tuve la oportunidad de presentarme de manera solista y con conjuntos de cámara en algunas salas de la Ciudad de Buenos Aires, como ser: Sala García Morillo del Conservatorio Carlos López Buchardo, en la Scalla de San Telmo, en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, en la sala Alberto Ginastera de la Universidad Católica, en el Salón Serbol, en la Alianza Francesa, en la Biblioteca Argentina para Ciegos, en el Salón Auditorium de la Facultad de Derecho de la UBA, en el Salón de Schultis Pianos, y en el Gran Buenos Aires, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de Ramos Mejía y el Salón de Actos del Conservatorio Julián Aguirre.
Pude participar en el año 2006 como asistente y coordinadora del Primer Congreso Nacional de Artes Musicales “El Arte Musical Argentino: retrospectiva y proyecciones al siglo XXI”, realizado en el Departamento de Artes Musicales C. López Buchardo.
Asistí a las clases magistrales en calidad de oyente del Mto. Ralph Votapek (Estados Unidos) y el Mto. Bruno Gelber (Argentina) y en calidad de alumna activa a las dictadas por el Mto. Miklós Király (Hungría), por el Mto. Edwin Marín (Costa Rica) y por el Mto. Stefano Mancusso.
El año 2009 fue de un gran crecimiento musical y profesional, comencé a estudiar dirección orquestal con el Mto Jorge Gabriel Fontenla, gran director y docente, a quien admiro muchísimo y que aún hoy es uno de los pilares de mi formación, uno de esos Maestros con todas las letras que te enseñan mucho más allá de los libros y la técnica, desde aquí un sencillo y sincero homenaje para él. Fruto de ese curso tuve oportunidad en marzo de 2010 de dirigir la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda en el Teatro Roma.
A su vez conocí al Mto. Gustavo Codina (otra gran persona a quien admiro por el empuje, la fuerza y la voluntad de producir espectáculos de primer nivel a pulmón), director del Ensamble Lírico Orquestal, una asociación civil sin fines de lucro que promueve el desarrollo y la difusión de la cultura musical, dicha asociación cuenta con un coro estable (el Coral Ensamble Adultos) del cual fui pianista acompañante entre los años 2009 y 2012. A partir del 2013 con la creación del Coral Ensamble Niños bajo la dirección de la Prof. Patricia Gonzalez Ocantos, me desempeño como asistente de dirección y pianista acompañante.
En el mismo año (¡si 2009 todavía!) la soprano Cecilia Layseca me dió la gran oportunidad de poder trabajar junto a ella en sus clases de canto, acompañando a sus alumnos, tarea que al día de la fecha sigo realizando.
Fue en el año 2013 cuando la tan esperada y ansiada “Tesina de Graduación” llegó y así me convertí en Licenciada en Artes Musicales con orientación en Piano, las obras que integraron el concierto de egreso fueron: “9 Piezas op.3” de Zoltan Kodály, “Improvisaciones sobre melodías campesinos húngaras op.20” de Béla Bartók y el “Concierto en la menor op.16” de Edvard Grieg. El tema del trabajo escrito fue “Análisis de los elementos folklóricos utilizados en las Improvisaciones sobre melodías campesinas húngaras op.20 de Béla Bartók”. Pueden encontrar audio, video y hasta el trabajo escrito en la sección multimedia de esta página. Sin dudas ese día fue uno de los más felices de mi vida, logré llegar a una de las metas más importantes que me había propuesto.
No quiero dejar de mencionar que desde el año 2001 también desarrollo una intensa labor docente, dando clases de piano y música a alumnos particulares, muchos de ellos realizaron sus primeros pasos conmigo y luego paralelamente comenzaron sus estudios formales en diferentes conservatorios, eso me pone muy feliz, poder sembrar en ellos la semillita para que el día de mañana puedan ser músicos profesionales, o simplemente puedan disfrutar de la música tanto como lo hago yo.